Reseña por Byron Quiñonez

Magacín 21 publica sobre el lanzamiento de Oricalkos.

“La joven banda de rock progresivo presenta este sábado su disco debut: un continente desconocido, complicado y gratificante.

Hay bandas que sorprenden, y Oricalkos es una de ellas. Formada por Daniel Bexe Bösche en la guitarra y voces, Rodrigo Chodre Luengas en bajo y voces, Carlos Chali Hahmann en teclado y voz y Darvin PatoCabrera en batería y percusiones, Oricalkos mezcla rock, metal experimental, progresivo y post.

Aniemígenal, su primera producción, necesita de toda nuestra atención para absorber la gran cantidad de información que contiene. No es música ligera, de coritos pegajosos y ritmos captables de inmediato: cada canción es un viaje largo, una jornada en interior de nuestras mentes, una experiencia musical zen.

Ninguna canción es corta ni fácil de digerir, y eso se nota desde la abridora Colisión, que empieza serena, casi como una canción que no alcanzó a entrar al Animals de Pink Floyd, pero poco a poco va añadiendo texturas y elementos que la enriquecen hasta convertirla en otra cosa. Al minuto de escucharla, uno frunce el ceño, se quita los audífonos y lanza una exclamación de asombro.

Algunas canciones duran más de 10 minutos, como Humano. Pero en ningún momento resultan tediosas: cuando creímos entender por dónde va la canción, de pronto hay un cambio de ritmo, un interludio de teclado ambiental y termina tan distinta a como empezó que para entonces ya olvidamos lo escuchado y nos topamos con la disyuntiva de repetirla o seguir el viaje y escucharla de nuevo después.

Y cada canción tiene su propia personalidad. Calcopirita, por ejemplo, empieza como una mezcla de jazz y progresivo que nos recuerda lo que hacía Rush en sus inicios, y a la mitad incluye una sección tribal que nos transporta al corazón del Amazonas. Ambiental, percusiva y evocativa, es una canción asombrosa.

Aniemígenal contiene cinco canciones, pero son más que suficientes. Cada una es un universo completo, y descubrimos algo nuevo cada vez que las escuchamos de nuevo. Podría llenar páginas enteras hablando de las virtudes de este disco, y me quedaría corto. Este disco un continente desconocido, complicado y gratificante, con un sonido excelente que nos permite distinguir cada detalle.

Si el álbum fuera una película, sería uno de esos filmes complicados como Inception o Memento: en ocasiones nos perdemos y tenemos que retroceder un par de escenas. Indispensable para quienes gustan de bandas como Adonis Muerto, X’Balanke y Humus Fuga. No es casualidad que el baterista de Oricalkos también se encargue de las percusiones en esta última, ni que la primera vaya a acompañarlos en la presentación del disco.”

Por Byron Quiñonez

Artículo original en http://www.magacin21.com/2016/05/aniemigenal-oricalkos-una-joya-exotica/

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